Vermicompostador de la licenciatura en Gastronomía Nutricional en la UNEVE
El documento relativo a este proyecto puede descargarse en la siguiente liga.
El proyecto de vermicompostador, jardín vertical y huerto urbano a
implementar en el nuevo edificio de Gastronomía dela UNEVE, busca promover
prácticas sustentables y la conciencia ambiental entre la comunidad
universitaria. Este proyecto tiene como objetivo aprovechar los residuos
orgánicos generados en el campus, transformándolos en abono mediante el proceso
de vermicompostaje. Al mismo tiempo, se
desarrolla dentro del edificio un jardín
vertical que embellece el espacio, mejora la calidad del aire y contribuye al
bienestar de los estudiantes y el personal.
El vermicompostador permite reciclar desechos
orgánicos como restos de alimentos y residuos vegetales. Las lombrices
descomponen estos materiales, produciendo un abono natural rico en nutrientes,
conocido como humus, que puede ser utilizado para fertilizar las plantas del
jardín vertical y otros espacios verdes en el campus. Este proceso cierra el
ciclo de residuos de forma natural, reduciendo la cantidad de basura que
termina en los vertederos y disminuyendo la huella de carbono de la
universidad.
El jardín vertical, por su parte, no solo
aprovecha el humus generado por el vermicompostador, sino que también tiene un
impacto positivo en el entorno. Las plantas en las paredes del campus actúan
como un filtro natural, mejorando la calidad del aire y reduciendo el impacto
de la contaminación. Además, este jardín ofrece un espacio estéticamente
agradable, que mejora la calidad de vida en el entorno universitario, al tiempo
que enseña a los estudiantes sobre los beneficios de la agricultura urbana y la
sustentabilidad.
Este proyecto, con su enfoque en el reciclaje de
residuos y la creación de espacios verdes, busca fomentar una cultura ecológica
dentro de la universidad, demostrando cómo pequeñas acciones pueden generar un
impacto significativo en el medio ambiente local y en la conciencia colectiva.
1. Planteamiento del problema
El problema del desperdicio y mal uso de los desechos orgánicos en
cocinas y restaurantes es una preocupación creciente en la actualidad, tanto a
nivel ambiental como económico. En la mayoría de los establecimientos
gastronómicos, grandes cantidades de materia orgánica útil, que podrían ser
recicladas o reutilizadas, terminan en la basura sin haber sido aprovechadas.
Este tipo de prácticas no solo exacerba la generación de residuos sólidos, sino
que también incrementa las emisiones de gases de efecto invernadero,
especialmente metano, que se liberan cuando estos residuos se descomponen en
vertederos o rellenos sanitarios. Por lo tanto, es necesario abordar este
problema con un enfoque sistémico y sostenible para reducir el impacto
ambiental y optimizar el uso de los recursos involucrados en la producción y
consumo de alimentos.
Impacto ambiental y
económico del desperdicio de desechos orgánicos.
Cada año, millones de toneladas de restos orgánicos provenientes
de cocinas y restaurantes se descartan sin ningún tipo de tratamiento adecuado.
Estos desechos incluyen restos de frutas, verduras, cáscaras de huevo, restos
de carnes, y otros alimentos que, si se manejan correctamente, podrían tener un
segundo uso o ser transformados en productos útiles, como el compost. Sin
embargo, al no contar con sistemas eficientes para gestionar estos residuos,
gran parte de los restos orgánicos terminan en vertederos, donde generan graves
problemas ambientales. Al descomponerse en condiciones anaeróbicas (sin
oxígeno), los restos orgánicos liberan metano, un gas de efecto invernadero que
tiene un impacto en el calentamiento global 25 veces más potente que el dióxido
de carbono.
El desperdicio de alimentos también representa una pérdida
significativa de recursos naturales, especialmente agua y energía. La
producción de alimentos requiere grandes cantidades de agua para el riego, así
como energía para su procesamiento, transporte y refrigeración. Cuando estos
alimentos se desperdician, se malgastan todos los recursos asociados a su
producción. Por ejemplo, se estima que el 70% del agua dulce del planeta se
utiliza en la agricultura, lo que significa que cada vez que se desperdicia un
alimento, también se está malgastando agua valiosa. Según la Organización de
las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO),
aproximadamente un tercio de los alimentos producidos en el mundo para consumo
humano se desperdicia, lo que equivale a cerca de 1.3 mil millones de toneladas
de alimentos al año. Este nivel de desperdicio es insostenible y plantea serios
desafíos para la seguridad alimentaria y la gestión de recursos en el futuro.
Desafíos en la gestión
de los desechos orgánicos
Uno de los principales problemas que enfrentan las cocinas, ya
sean domésticas o industriales, es la falta de estrategias efectivas para
gestionar los desechos orgánicos. Muchas veces, los residuos se mezclan con
otros tipos de desechos, como plásticos o metales, lo que hace más difícil su
separación y tratamiento posterior. Además, los espacios de almacenamiento
limitados en las cocinas y la falta de infraestructura adecuada para la
recogida y el procesamiento de residuos orgánicos son barreras que complican la
implementación de soluciones sostenibles.
El problema del desperdicio de restos orgánicos en cocinas y restaurantes es un desafío significativo que requiere una respuesta conjunta desde múltiples frentes. No se trata solo de un problema ambiental, sino también de una cuestión económica y social, ya que el mal manejo de los desechos afecta directamente a la sostenibilidad de los recursos naturales y contribuye al cambio climático. A través de la implementación de prácticas sostenibles, la educación, el uso de tecnologías innovadoras y la colaboración con iniciativas locales, es posible reducir considerablemente la cantidad de residuos orgánicos que terminan en los vertederos y transformar los restos de alimentos en recursos valiosos para el medio ambiente. Solo un enfoque integral y consciente permitirá afrontar con éxito este desafío y crear un sistema alimentario más sostenible para el futuro.
2. Justificación
En la actualidad, con la amenaza del cambio climático y niveles
aumentados de polución, la implementación de jardines verticales, huertos
comunitarios, huertos en azotea y cualquier otro proyecto que involucre el
crecimiento y desarrollo de vegetación es de primera importancia, ya que esto
ayuda a contrarrestar las emisiones de gases de efecto invernadero, a la par
que reduce la presión productiva sobre los campos de cultivo. Y acerca al ser
humano al contacto con la naturaleza, un factor que múltiples estudios
psicológicos han evidenciado como una importante manera de enfrentar y reducir el estrés.
Abordar el problema del desperdicio de restos orgánicos requiere
un enfoque integral que involucre a todos los actores en la cadena alimentaria,
desde los productores hasta los consumidores finales. Las cocinas y
restaurantes juegan un rol crucial en este proceso, y su participación en la
reducción del desperdicio de alimentos es fundamental. Existen varias
estrategias que pueden implementarse para gestionar los residuos de manera más
eficiente y responsable.
El compostaje es una de las soluciones más viables para el manejo
de residuos orgánicos, ya que permite transformar restos de alimentos en abono
natural, lo cual no solo reduce la cantidad de residuos que terminan en
vertederos, sino que también regresa nutrientes al suelo, promoviendo un ciclo
de vida más sostenible para los alimentos. Sin embargo, la adopción del
compostaje en cocinas y restaurantes no es una práctica generalizada. Las
razones de esta falta de adopción incluyen el desconocimiento sobre los
beneficios del compostaje, la percepción de que es un proceso complicado, y la
falta de incentivos para su implementación.
3.
Objetivos
3.1
Objetivo General:
·
Desarrollar
un sistema de compostaje avanzado que permita suministrar fertilizante de alta
calidad a 3 unidades de producción: un invernadero con plantas medicinales, un
jardín vertical con hortalizas y un huerto urbano que beneficiaría a 750
personas.
3.2
Objetivos Específicos:
·
Diseñar un sistema de compostaje avanzado que permita
suministrar fertilizante de alta calidad a 3 sistemas Esto implicara realizar
pruebas de deshidratación con ingredientes como tomate, jitomate, cebolla, ajo,
cilantro, etc. Para determinar cuáles de estos productos brindan los mejores
resultados en términos de sabor y conservación.
·
Diseñar un jardín vertical que esté localizado sobre ambas
paredes laterales a las escaleras del edificio de gastronomía.
·
Suministrar fertiizante de alta calidad a 3 sistemas:
o
Un jardín vertical con fines ornamentales y utilitarios que
proporcionará insumos a 655 alumnos de la Licenciatura en gastronomía
nutricional.
o
Un invernadero que proporcionará remedios herbolarios a un
estimado de 50 alumnos de la Licenciatura
en Acupuntura humana rehabilitatoria y 50 alumnos de la Licenciatura en
Gerontología
o
Un huerto urbano que proporcionará insumos a los mismos 655
alumnos de la Licenciatura den Gastronomía Nutricional.
4. Ubicación:
4.1 Sistema de compostaje
avanzado:
El sistema de compostaje avanzado
estaría ubicado al noroeste del nuevo edificio de gastronomía. Con un perímetro
de 10 x 20 mts. Para dar un total de 200 mts cuadrados. Este sistema estaría
localizado sobre un suelo de tipo vertisol resultado de inundaciones
prolongadas. Y allí mismo estaría
localizado el huerto urbano.
Los vertisoles son suelos
derivados de inundaciones, de color oscuro, ricos en materia orgánica y de
composición finas a muy finas con una
alto porcentaje de arcillas expansivas.
Los
vertisoles son suelos altamente
plásticos, de permeabilidad lenta y con
gran capacidad para retener altos
contenidos de agua. (Museo de suelos, 2024). Por lo cual es ideal para mantener
húmedos huertos urbanos y aportar humedad a la vermicomposta .
Este
espacio al noroeste del edificio no tiene un uso evidente de momento y estaría
disponible para estas funciones.
Figura 1.
Ubicación del sistema de compostaje avanzado..




.jpg)

Comentarios
Publicar un comentario